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Precauciones que deben adoptar propietarios e inquilinos antes de finalizar un contrato de alquiler: qué pruebas conviene conservar

La finalización de un contrato de arrendamiento es, en muchas ocasiones, el momento en el que surgen los conflictos más importantes entre propietario e inquilino.

La devolución de la fianza, el estado de la vivienda, la existencia de desperfectos o el pago de suministros son cuestiones que con frecuencia terminan en una reclamación judicial por no haber documentado adecuadamente la entrega del inmueble.

La experiencia demuestra que muchas de estas controversias podrían evitarse adoptando una serie de precauciones sencillas antes de la entrega de las llaves. Tanto arrendadores como arrendatarios deben ser conscientes de que, si posteriormente existe un procedimiento judicial, será imprescindible acreditar con pruebas cuál era el estado de la vivienda y si ambas partes cumplieron sus obligaciones.

Estas son las recomendaciones que conviene tener en cuenta:

  • Antes de la entrega de la vivienda que propietario e inquilino realicen una inspección conjunta de la vivienda el mismo día en que vaya a producirse la entrega de las llaves. Durante esta visita conviene comprobar: el estado general de la vivienda; el funcionamiento de electrodomésticos e instalaciones; la existencia de posibles desperfectos; la limpieza del inmueble; la lectura de los contadores de agua, electricidad y gas, etc. Si ambas partes están conformes con el estado del inmueble, resulta aconsejable dejar constancia por escrito.

 

  • Elaborar un documento de entrega de llaves. Uno de los documentos más importantes al finalizar un contrato de alquiler es el acta o documento de entrega de llaves. En dicho documento deberían reflejarse, entre otros extremos: la fecha y hora de entrega; la identificación del propietario y del inquilino; la dirección de la vivienda; el número de llaves entregadas; el estado en que se encuentra el inmueble; la lectura de los contadores; si quedan cantidades pendientes de pago; el destino de la fianza (si se devuelve íntegramente o si queda pendiente de comprobar suministros o daños).

 

  • Fotografías y vídeos. Es recomendable realizar imágenes de todas las estancias, suelos y paredes, techos, baños y cocina, electrodomésticos, mobiliario y contadores de suministros. Conviene que las imágenes tengan fecha.

 

  • Conservar el inventario firmado. Si al inicio del contrato se firmó un inventario del mobiliario y enseres, debe conservarse junto con el contrato de arrendamiento. Este documento permitirá comparar el estado inicial con el existente al finalizar el alquiler y determinar si existen daños que excedan del desgaste normal derivado del uso.

 

  • Guardar todos los justificantes de pago. El inquilino debería conservar los recibos de todas las mensualidades de renta, los justificantes de transferencias bancarias, los pagos de suministros cuando le correspondieran, los recibos de comunidad si asumía dicho gasto. Por su parte, el propietario debería conservar los recibos emitidos y cualquier reclamación realizada durante la vigencia del contrato.

 

  • Las comunicaciones siempre por escrito. Cuando exista cualquier incidencia relacionada con la finalización del contrato resulta aconsejable evitar las conversaciones exclusivamente verbales. Es preferible utilizar medios que permitan acreditar el contenido y la fecha de las comunicaciones, como correo electrónico, mensajes de WhatsApp (conservando la conversación completa) y burofax cuando exista una reclamación importante. Estas comunicaciones pueden resultar determinantes en un eventual procedimiento judicial.

La finalización de un contrato de alquiler no debería convertirse en el inicio de un conflicto. La mejor herramienta para prevenir reclamaciones es documentar correctamente el estado de la vivienda y conservar todas las pruebas relevantes.

Tanto propietarios como inquilinos pueden proteger sus derechos mediante una adecuada recopilación de documentos y evidencias. Ante cualquier discrepancia sobre la devolución de la fianza, la existencia de desperfectos o el cumplimiento de las obligaciones derivadas del contrato, es recomendable contar con el asesoramiento de un abogado especializado en arrendamientos urbanos, que podrá valorar las pruebas disponibles y orientar la estrategia más adecuada para la defensa de sus intereses.

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