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¿Cuándo corresponde una pensión compensatoria? Analizamos los factores que valoran los tribunales

Es frecuente pensar que, si uno de los cónyuges gana mucho más dinero que el otro, automáticamente existe derecho a una pensión compensatoria. Sin embargo, no es así.

La pensión compensatoria no tiene como finalidad igualar los ingresos de los cónyuges ni repartir de nuevo el patrimonio después del divorcio. Su objetivo es compensar el desequilibrio económico que la separación o el divorcio produce en uno de ellos respecto de la situación del otro.

Así lo ha reiterado el Tribunal Supremo: la pensión compensatoria no es un mecanismo para conseguir una igualdad de patrimonios o de ingresos, sino una compensación por el desequilibrio económico vinculado a la ruptura matrimonial.

Pero ¿qué factores tienen realmente en cuenta los tribunales para decidir si corresponde una pensión compensatoria?

No existe una fórmula matemática automática para calcular la pensión compensatoria.

Cada caso debe analizarse individualmente. Teniendo en cuenta las siguientes circunstancias:

  1. ¿Existe realmente un desequilibrio económico?

Esta es la cuestión fundamental.

Antes de calcular cuánto debería cobrarse, el tribunal debe determinar si la ruptura matrimonial provoca un desequilibrio económico entre los cónyuges.

El análisis se realiza comparando la situación de ambos y, especialmente, comprobando si uno de ellos experimenta como consecuencia de la ruptura un empeoramiento respecto de la posición que tenía durante el matrimonio.

  1. La dedicación a la familia

Uno de los factores que mayor importancia puede tener es la dedicación a la familia.

Por ejemplo, puede existir un desequilibrio relevante cuando durante muchos años uno de los cónyuges: abandonó su trabajo para cuidar a los hijos; redujo su jornada laboral; renunció a oportunidades profesionales; se ocupó principalmente del hogar; asumió el cuidado de familiares y facilitó que el otro cónyuge desarrollara plenamente su carrera profesional.

En estos casos, el tribunal puede considerar que existe una relación entre la organización de la vida familiar y la situación económica posterior a la ruptura.

Lo importante es determinar qué consecuencias tuvo realmente la organización familiar sobre las posibilidades económicas y profesionales de cada cónyuge.

  1. La edad del cónyuge que solicita la pensión

La edad puede ser especialmente relevante para determinar las posibilidades reales de reincorporación al mercado laboral.

El Tribunal Supremo ha tenido en cuenta, entre otros factores, la edad, la falta de formación, la duración del matrimonio y la dedicación a la familia para determinar incluso que una pensión no debía limitarse temporalmente.

  1. La formación y las posibilidades reales de encontrar trabajo

No basta con afirmar que una persona «podría trabajar».

Los tribunales pueden valorar: formación académica; cualificación profesional; experiencia laboral; edad; situación del mercado laboral; tiempo transcurrido desde el último empleo; posibilidades reales de reincorporación y necesidad de actualizar conocimientos.

La pregunta no es únicamente si puede trabajar, sino cuáles son sus posibilidades reales de obtener ingresos suficientes para superar el desequilibrio.

  1. La duración del matrimonio

La duración del matrimonio también puede ser determinante.

Especialmente cuando la duración del matrimonio se combina con una prolongada dedicación a la familia y una importante pérdida de oportunidades profesionales.

  1. Los ingresos de ambos cónyuges

Los ingresos constituyen uno de los elementos fundamentales.

El tribunal puede analizar: salario; pensiones; rendimientos de actividades profesionales; rendimientos empresariales; rentas de inmuebles; otros ingresos periódicos; patrimonio y cargas económicas.

Pero hay una cuestión importante:

La pensión compensatoria no pretende igualar los salarios.

La cuantía debe guardar relación con el desequilibrio que produce la ruptura y con las circunstancias concretas del caso.

  1. El patrimonio de cada cónyuge

El patrimonio puede influir en la valoración de las necesidades económicas y en la capacidad para superar el desequilibrio.

Tener patrimonio no significa necesariamente que desaparezca el derecho a una pensión, especialmente si ese patrimonio no genera ingresos suficientes, no obstante, es un factor más a tener en cuenta.

  1. La vivienda familiar

La atribución del uso de la vivienda familiar también puede ser relevante en el análisis económico global.

Por ejemplo, debe tenerse en cuenta la situación de quien continúa viviendo en la vivienda familiar y la situación del otro cónyuge, que puede verse obligado a asumir un alquiler o una nueva hipoteca.

  1. Las cargas familiares

Los tribunales también pueden valorar las obligaciones económicas de cada cónyuge.

  1. La colaboración en la actividad profesional o empresarial del otro cónyuge

Este factor puede pasar desapercibido, pero está expresamente contemplado en el artículo 97 del Código Civil.

Puede tener relevancia que uno de los cónyuges haya colaborado durante años en: la empresa familiar; el negocio del otro cónyuge; una actividad profesional; una explotación agrícola o ganadera, una actividad empresarial, etc.

Especialmente cuando esa colaboración se ha realizado sin una remuneración adecuada o ha limitado las posibilidades profesionales del cónyuge colaborador.

  1. La pérdida de derechos económicos o de pensión

El artículo 97 también permite valorar la pérdida eventual de un derecho de pensión.

Puede ser relevante, por ejemplo, cuando la organización de la vida matrimonial ha tenido consecuencias sobre la carrera de cotización o sobre las expectativas económicas futuras de uno de los cónyuges.

  1. La situación económica que tenía cada cónyuge antes del matrimonio

Otro aspecto interesante de la jurisprudencia es que el análisis no tiene por qué limitarse exclusivamente al momento posterior al divorcio.

El Tribunal Supremo ha señalado que debe analizarse si el desequilibrio deriva realmente de la convivencia matrimonial o si ya existía anteriormente como consecuencia de las circunstancias personales y profesionales de cada cónyuge.

Esto es importante porque la pensión compensatoria no está diseñada para corregir diferencias económicas que ya existían antes del matrimonio.

  1. ¿Cuánto tiempo puede durar la pensión compensatoria?

La duración depende fundamentalmente de las posibilidades de superar el desequilibrio. Cuando existen posibilidades razonables de que el beneficiario pueda alcanzar una situación de independencia económica, los tribunales pueden establecer una pensión temporal.

En cambio, cuando las circunstancias hacen improbable esa recuperación, puede establecerse con carácter indefinido.

  1. ¿Puede cobrarse pensión compensatoria si el matrimonio estaba en separación de bienes?

Sí. El régimen económico matrimonial no determina por sí solo la existencia o inexistencia de pensión compensatoria.

Eso sí, el régimen económico puede tener relevancia a la hora de valorar la situación económica final de cada cónyuge.

  1. ¿La liquidación de gananciales elimina la pensión compensatoria?

La existencia de bienes gananciales y su posterior reparto debe analizarse junto con el resto de circunstancias.

El Tribunal Supremo ha señalado que la pensión compensatoria no debe confundirse con la liquidación del patrimonio común. Una cosa es repartir los bienes que pertenecen a ambos cónyuges y otra compensar el desequilibrio económico que provoca la ruptura.

  1. ¿Cómo se calcula la cuantía de la pensión?

A diferencia de lo que ocurre con determinadas orientaciones para las pensiones de alimentos, no existe una fórmula matemática oficial que permita calcular la pensión compensatoria.

La cuantía se determina atendiendo al conjunto de circunstancias del artículo 97 del Código Civil.

Conclusión

La pensión compensatoria no es una consecuencia automática del divorcio ni un mecanismo para igualar los ingresos de los cónyuges.

Su finalidad es compensar el desequilibrio económico que la ruptura produce en uno de ellos cuando supone un empeoramiento respecto de su situación anterior y existe una conexión con las circunstancias de la vida matrimonial.

La clave está en demostrar el desequilibrio, explicar su relación con la vida matrimonial y acreditar cuáles son las posibilidades reales de superarlo.

Si estás preparando una separación o divorcio y quieres saber si existe derecho a pensión compensatoria, qué cuantía podría solicitarse y durante cuánto tiempo, es fundamental realizar un análisis individualizado de la situación económica, profesional y familiar de ambos cónyuges.


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